martes, noviembre 04, 2008

Abrazos Gratis. Aporte de Bubo

Bubita caminando distraídamente por Santiago Centro llega a la esquina de Huérfanos con Ahumada y le llama la atención ver jóvenes de entre 16 a 30 años con llamativos carteles con la frase “Abrazos gratis”. Piensa ella para si, será algún invento de la TV y decide observar desde una distancia prudente a estos individuos. Después de unos minutos se percata que solo se trata de una iniciativa que tiene un grupo de jóvenes que pretenden dar alegría y un poco de cariño a quién quiera ser abrazado. Un joven del grupo se percato de su presencia y fue a su encuentro dispuesto a ofrecerle un cálido abrazo. Su nombre Nicolás, quién le contó a grandes rasgos de que se trataba el movimiento ofreciendo un papel con una breve descripción, la dirección de la pagina en Internet que el movimiento tiene (http://santiagoabraza.blogspot.com) y un mail para contactarse con ellos si es que se quiere integrar a ser parte de esta iniciativa (santiagoabraza@gmail.com). Le comento que este grupo de jóvenes de aproximadamente 12 personas se junta todos los Sábados a eso del medio día dispuestos a abrazar a toda persona que quiera o necesite ser abrazado Luego de una breve conversación nuestra amiga se retiro del lugar llevando consigo la alegría de haber recibido un gran abrazo.
Al otro día Bubita maravillada con esta iniciativa para ella tan novedosa y atractiva lo comento con algunos amigos; a unos les pareció una muy buena idea otros sin embargo muy mal pensados decían no te robarán mientras te abrazan.
.Abrazos Gratis es un movimiento de carácter internacional que consiste en ofrecer abrazos a desconocidos con el afán de regalar afecto, en un mundo globalizado donde reina la desconfianza, los prejuicios y los problemas.
Su historia comienza en el año 2004, cuando Juan Mann regresa a Australia, su país natal. Una vez allí, el sentimiento de soledad comienza a invadirlo, sus padres acababan de divorciarse, se había separado de su prometida y su abuela había fallecido. Para animarse decide ir a una fiesta, donde una desconocida le regala un abrazo, "Me sentí como un rey, fue lo mejor que me ha pasado nunca", así describiría ese momento tiempo después, en una de las pocas entrevistas que hay de este personaje. Con ese sentimiento, un 30 de junio, decide salir a repartir abrazos a la gente que transitaba por Pitt Mall Street en Sídney. Así fue como conoció a Shimon Moore, quien grabó al protagonista abrazando y el intento frustrado de la policía de prohibir los abrazos gratis. Precisamente, sería ese video alojado en YouTube (sitio de Internet), el que llevaría una simple actitud a transformarse en todo un movimiento a nivel mundial, conocido como Free Hugs Campaign o Abrazos Gratis entre los hispanohablantes.
Abrazar es una grandiosa medicina. Transfiere energía, y da a la persona que es abrazada un estímulo emocional. Necesitamos cuatro abrazos al día para sobrevivir, ocho para mantenernos, y doce para crecer. Un abrazo te hace sentir bien. La piel es el órgano más grande que tenemos y necesita mucho cariño. Un abrazo puede cubrir una gran parte de la piel y da el masaje que necesitas. Es también, una forma de comunicarse. Puede decir cosas para las que no tienes palabras, pero lo mejor de todo es que no puedes dar uno sin recibir uno.
Actualmente, el movimiento continúa por todo el mundo más gente quiere abrazar y muchas otras se atreven a ser abrazados.

"Lo Qué El Sol Es Para las Flores...
¡¡¡Los Abrazos Son Para la Humanidad!!!

La leyenda de las dos ancianas athabaskans. 2ª parte

Pablo y Diego hicieron ademanes de salir a escape y Manuel los conminó severamente –Ahora más que nunca “atentos a los rastros”, nos podemos despistar fácilmente y hasta es posible que estas ancianas hayan intentado ocultarse, como las abandonamos ahora pueden considerarnos enemigos. Si ustedes ponen atención notarán que siempre las señales de los árboles quedan a nuestra derecha y ello no es para señalar a nosotros por donde van sino para continuar ellas en la dirección correcta después de haberse detenido. Esas marcas son porque han pernoctado en este lugar.
De todos modos el trío avanzó con tanta rapidez que poco después de dos horas llegaban a orillas de un río que Manuel declaró ser el Claro y decidió –Seguiremos a favor de la corriente porque este río desemboca en el Turbio. Ahora debemos ir atentos al humo y a trampas para peces en el río. Y luego, muy pronto, ¡Olor a humo! Había una fogata cerca y no se veía. A sus espaldas estaba el río y al frente una pequeña colina. ¿Entonces donde…? Manuel gritó –Hortensia, Margarita, ¿Dónde están? Pablo y Diego, al unísono repitieron la llamada y Manuel voceó tan alto como lo permitía su garganta –Soy Manuel, por favor contesten.
Una voz femenina, bien timbrada, segura ¿Cuántos son?
-Tres, Manuel, Diego y Pablo.
-Caminen hasta el final de la colina, al doblar hay un bosquecillo, cuenten 22 árboles y continúen derecho por el interior hasta llegar a un claro.
-¿Y?
-No hay más respuestas sigan estas instrucciones.
No cabía dudas, las mujeres eran dueñas de la situación, lo sabían y lo imponían.
La caminata les llevó más tiempo del que suponían y al llegar al claro indicado la sorpresa: una pequeña fogata, un tiesto con caldo y otro con pescado seco. Ni seres humanos ni tiendas, en el pasto no había señales de pisadas. La sorpresa, fogata y comida, impidió que se fijaran en un poste del cual pendía una piel de conejo. Después que hubieron comido un poco.
Voz femenina. –Miren el poste a cinco o seis pasos a la derecha, obedecieron y al volver la vista una flecha sacó limpiamente la piel de conejo que fue a caer a la orilla de los árboles.
-Ahora que han visto como podemos gastárnoslas y que están a merced de nosotras, contesten ¿Por qué nos han buscado y que pretenden de nosotras?
-Pedro, el jefe, dijo que no sabía que razones lo inducían pero sentía imperiosamente la necesidad de conocer que había ocurrido con ustedes y si las encontrábamos les confiáramos la difícil situación en que estamos cuando aún no llega el invierno. Después que las abandonamos a ustedes murió
mucha gente de hambre, especialmente niños y si no podemos remediar la situación este año será peor.
-Manuel, vamos a conversar cara a cara, si Pablo y Diego son de tu absoluta confianza los traes y si pueden pretender robarnos debes venir solo.
-Pablo y Diego son jóvenes de bien.
-Dejen todas sus armas incluidas sus hachas a la vista, cerca de la hoguera, no se sientan deshonrados por abandonar sus armas, es justificado porque van a negociar con mujeres.
Dejadas sus armas salió Hortensia de entre los árboles, los invitó seguirla y pronto estuvo a la vista la tienda y sentada a su puerta Margarita teniendo en su falda arco y flechas. A unos veinte pasos de la tienda había una fogata y Hortensia los invitó a sentarse dando la cara a Margarita, ella se sentó a un costado de la fogata para no interferir en la vista o, eventualmente, el paso de una flecha. Margarita tomó la palabra: -Ya escuchamos de ustedes que tuvieron un malísimo año, están diezmados, en un territorio que no les ofrece alimentación, hizo una pausa, como dudando y realizó la pregunta que Hortensia sufría y moría por hacer y que sin embargo no habría formulado nunca, por orgullo y rencor; temiendo aumentar el sufrir de Hortensia con una información de muerte preguntó ¿cómo están Carmela y Fernando?
Manuel –Desnutridos. Pero bien.
Hortensia –¿No fue sorprendido Fernando sin su hacha?
Manuel –El primer día cada cual tenía demasiado que pensar en si mismo y nadie lo iba a notar, salvo yo que lo observé, fui a mi tienda a buscar otra hacha, crucé por delante de él y la dejé caer casi a sus pies. Salvo unos cariñosos palmoteos en la espalda que él me dio después, el asunto quedó guardado.
A Hortensia le corrieron gruesos lagrimones y Margarita enjugó un par de veces la humedad de sus ojos. Luego esta última les informó –Vamos a entregar a ustedes pescado seco que calculamos será suficiente para tres comidas de todos, Una de inmediato cuando ustedes lleguen y dos mientras viajan para acá, así estamos nosotras de bien provistas, si aceptan y siguen nuestras instrucciones, podremos darles raciones para un par de comidas más, mientras instalan sus tiendas y los cazadores aportan el producto de su labor.
Ustedes nos encontraron por las marcas de los árboles ¿verdad? Cuando lleguen a los cuatro abedules contiguos que tienen señales de haberles retirado trozos anchos de madera desvíen su ruta hacia el sur para llegar al río unos quinientos pasos largos más al sur que nosotras. Será el lugar ideal para acampar, reponerse y aprovisionarse para el invierno. Los cazadores encontrarían caza mayor yendo más al sur.
Cuando lleguen y el pueblo esté instalándose quisiéramos recibir a Pedro acompañado por uno o dos consejeros, a ustedes tres y a tres mujeres, una que elija Pedro, otra que invite Manuel y una última designada por las dos mujeres anteriores.
Manuel y sus dos acompañantes sopesaban las palabras de Margarita, se estaba introduciendo un componente inesperado y que iba a ser resistido a morir por los hombres. ¿Mujeres participando en las deliberaciones de los hombres? ¡Nunca! Los tres se miraban hasta que Diego, el más joven del grupo exclamó ¡Porqué no! Son dos mujeres que dejamos botadas, condenadas a morir de hambre y frío las que nos están salvando. Manuel y Pablo asintieron silenciosamente. El asunto estaba justificado, habría que proponer “Quien no esté de acuerdo que no acepte esta comida que mujeres les obsequian”
Preguntó Hortensia -¿Cuándo piensan partir? Los dos jóvenes al unísono –Ahora mismo, llevamos comida que debe llegar pronto.
Manuel asintió: -Mis huesos no están tan jóvenes pero para hoy sería sólo media jornada, aunque vayamos rápido creo ser capaz. Llevamos un poco de peso pero sólo andaremos, sin rastrear y cuando la mente va optimista el paso puede ser más rápido.
Les indicaron como salir sin volver a rodear la colina y Hortensia pidió -por favor esperen un momentito, buscó en el interior de la tienda y entregó a Manuel un gorro y mitones nuevos, -Tú probablemente salvaste la vida a mi bisnieto al reponerle el hacha; cambia tu gorro y mitones, tan raídos y lleven esta piel y esta cuerda, en todos los lugares que conservan nieve hagan un trineo para no cargar con el pescado.
Fueron recibidos como héroes. El pueblo los escuchó atónito. La comida recibida disipaba cualquier duda. ¿Condiciones? ¡Aceptadas! Ellas sabían como deben hacerse las cosas, y eran generosas, los habían perdonado.
Dijo Margarita –Esta noche debe llegar el pueblo.
Hortensia –Mañana vestiremos ropas nuevas y recibiremos a Pedro y sus acompañantes con buena comida. Al día siguiente recién terminaban su comida matinal cuando escuchan un grito alegre, eufórico: -“Vengo a buscar mi hacha”.
Salen ambas alborozadas cuando el enflaquecido Fernando llegaba a la tienda, luego de los repetidos abrazos y abundantes lágrimas de ambas Hortensia pregunta por Carmela. –No sabe si la has perdonado, no sabe si quieres recibirla – Si, si, quiero verla. Fernando vuelve la cara hacia los árboles y grita: -Ven Carmela, quieren verte y ésta, tan enflaquecida y zaparrastrosa como su nieto sale del bosquecillo y vuela donde su madre.
Dominadas las emociones del encuentro dijo Fernando: -Pedro con su grupo también está esperando, llamémoslos y nosotros nos retiramos. Hortensia decidió –Mi familia se queda con nosotras, llámenlos.
Pedro avergonzado, agradecido, conturbado recibió la bienvenida entre seria y amable de las ahora benefactoras de lo que quedaba del pueblo maltratado por el destino y los desaciertos de sus conductores.
Después de una exquisita comida en las pequeñas porciones que exigía el largo ayuno Margarita y Hortensia intercambiaron miradas y la primera tomó la
palabra: Sabemos que nuestro éxito se ha debido a que nosotras pusimos lo nuestro y se nos dieron las circunstancias favorables que, afortunadamente reconocimos y conservamos. Nos fijamos un contorno de ciento cincuenta pasos largos donde respetamos absolutamente toda la vida, árboles, animales, aves y peces. Caza, pesca, aprovisionamiento de madera y leña lo buscamos más allá de este contorno y tan lejos como hemos sido capaces de ir y regresar en el día. Así hemos estado viviendo en el centro de un núcleo de vida que atrae más vida. Ustedes por ser muchos necesitarían un contorno mucho mayor, les sugerimos mil pasos largos. Cuando el río se hiele, crúcenlo y busquen un lugar apropiado para levantar una aldea definitiva donde señalar un contorno como el que sugerimos, castigando a los infractores que pesquen, cacen o dañen los árboles tan severamente que haga desistir a los demás de imitarlos. Este centro de vida que conservamos atrae más vida.
Pedro y su comitiva cambiaron opiniones admirados de las ancianas. Luego concluyó: -Ustedes son sabias, acepto todas sus indicaciones y serán Mireya, Mariana y María, aquí presentes, quienes servirán de nexo entre ustedes y el pueblo. Gracias, un porvenir distinto y bueno nos espera porque dos ancianas nos perdonaron y mostraron el mejor camino.
NOTAS Al comienzo del relato se dijo, equivocadamente, arce en vez de alce. El primero es árbol y el otro animal.
Repetimos: La leyenda existe desde el lejano pasado en los nobles pueblos habitantes del Polo Norte, esta versión fue imaginada por Horacio Flores con el estímulo y la información del libro de Velma Wallis, de importantes conocimientos suministrados por Internet y el recordado libro de Hans Ruesch, El país de las sombras largas.
¿Chocherías? la entrega a los adultos mayores para que, metafóricamente, elijan acompañante, preparen sus trineos y emprendan viaje al paraíso de río Claro. También para que sus mentes y corazones se fortalezcan y tengan un ejemplo de cómo actuar en las duras vicisitudes de la vida.

Anciano. Autora Marcia.

En lugares dispersos de ésta, mi ciudad, camina un anciano con un libro en su mente. Lo que lleva pesa una sonrisa dulce y misteriosa y llena de encanto y vida. Sus pasos lentos y pesados mientras su mente corre y corre por calle Estado.

Frase del Mes

Pensar es el trabajo más difícil que existe. Quizá esa sea la razón por la que haya tan pocas personas que lo practiquen.
Henry Ford

Por eso protestamos. Autora Soledad.

Soy niño de jardín, no tuve padres, el domingo el abuelo, las noches solitarias, encuentros dolorosas en la escuela, todo desambientado, la ausencia del hogar de las madres solteras. Y lo que duele más es escuchar que cuentan que hace ya tiempo “estaban las madres esperando que llegara el papá de su trabajo, que llegaran los chicos del colegio, con la sopa caliente, con el beso sagrado, con la dulce tibieza pobre o rica, y el amor de los padres”
Todo eso lo escucho o lo escuchamos y nos parece un cuento porque no conocemos ese tiempo, solo vimos la historia cuando dicen que había algo que se acabó y era el respeto.
¿Qué nos pueden pedir si no tuvimos nada? Ni hogar, ni besos ni menos sopa. Que el cuento del crochet y los palillos del famoso tejido, la abuelita zurcía calcetines, el papá revisaba las libretas y miraba las notas del colegio. Todo eso escuchamos. Nosotros los muchachos nos manejamos solos
¿Qué nos pueden pedir si no nos enseñaron?
Yo no tuve cariño, sólo tenía amigos.
Reviso el álbum de las fotos antiguas donde salen los niños en fiestas de cumpleaños…primeras comuniones…paseos por el campo…los abuelos, los tíos…La Familia. Eso se terminó y es por eso que demostramos nuestra rabia con faltas de respeto. Con protestas, con amanecidas y carretes.
Porque somos tan solos, por eso protestamos.

La Primavera. Autora Beatriz.

Ya llegó la Primavera con sus alas extendidas. Se ha posado en la pradera, a sus flores ha dado vida. Son múltiples los colores de las rosas florecidas, los naranjos y limoneros esperaban su venida.
Ya se han cuajado de azahares blancas flores, esparcidas por el suelo de mi tierra, esta tierra tan querida.
Al mirar por mi ventana he quedado sorprendida de ver tanta mariposa que se junta en un día volando de flor en flor con sus alas extendidas. Que hermosos son sus colores, como luces encendidas.
No te vayas Primavera, queda por siempre en mi vida, quítame tanta pena y lléname de alegría. Mi cariño es tan sincero como mi vida y mis años. Me has dado alegría y calor, bendita estación del año.

La señorita Leo.

En las agrupaciones humanas, en términos de vecino y vecindad, las que cuentan en su interior con un organismo dirigido a una finalidad tal como escuela, iglesia u otro hay personas que se destacan por estar prontas, listas, dispuestas a instruir, apoyar, solidarizar promoviendo el avance un pasito y otro y otro pasito más.
En la población San Pedro la comunidad católica tiene en Leonor Soto Cabezas… ¿La ubica? Le aclaramos, la señorita Leo. Claro, ahora si. ¡Como no la va a conocer!
En la década del 70, siglo pasado, el párroco de Rancagua Sur, Manuel Val, envió formadoras de catequistas que convirtieron en profesoras de la fe y el conocimiento de los sacramentos a un selecto grupo de vecinas de San Pedro y entre ellas estaba quien prontamente sería la popular señorita Leo. Ella, sonriente y cariñosa informaba de los sacramentos y catecismo en mano enviaba años tras año a los pequeños a hacer su primera comunión. Año más o año menos, durante treinta desempeñó esta función Actualmente forma parte del grupo que domingo a domingo espera a los fieles con la capilla San Pedro Apóstol limpísima, adornada con frescas y bellas flores, los paramentos tan cuidados que parecen nuevos y también, acompañadas por otras fieles, participa en las oraciones y cantos con un entusiasmo contagioso haciendo de cada misa una fiesta del espíritu.
Bien señorita Leo, continúe, a la vecindad San Pedro le hace bien.

Culebrón. Autor Oscar Pino.

Cuando era joven cerca de la iglesia de La Compañía vi un lindo animal, Con el tiempo descubrí que era un culebrón. Siempre lo veía entrar y salir de un agujero que estaba en el cerro, cerca del parque de la Anivana. Pasó el tiempo y varios años después vi otro, de tamaño más chico pero de la misma forma y tenía de aposento una mata de mora. Un día me encontraba cortando pasto, me acompañaba un perro, cerca de donde yo estaba se encontraba una laguna donde el culebrón se acercó a beber agua, El perro, atento a lo que estaba sucediendo atacó al culebrón y se formó una pelea pero no pudo con él ya que era más fuerte. En ese momento observé detenidamente al culebrón, la cabeza era del tamaño de la cabeza de un gato, en su espalda tenía grandes cerdas que al atacar al perro las levantaba simulando un erizo. En el transcurso del tiempo siempre lo veía pero tenía miedo de acercarme a él.
Un día nuestro jefe ordenó que cortaran la mata de mora en donde se escondía el culebrón y yo mismo lo hice, la arranqué para ver si el culebrón se encontraba ahí pero con mala suerte, sólo encontré el nido donde dormía y nunca más he visto un animal parecido.

Evitemos el machismo. Autora Coyita.

Conocí a Lucrecia el año 1970. Casada, cuatro hijos con edades entre los cuatro y los nueve años. Dos hombres y dos mujeres. Lucrecia es una mujer esforzada y luchadora. Educa a sus cuatro hijos por igual, deben cumplir sus deberes del colegio pero además aprender las reglas de la casa; cada uno por semana deberá realizar las labores diarias, como el aseo y aprender a cocinar.
Al hijo mayor, Juan, le da vergüenza barrer el patio porque la vecina se ríe de él diciéndole que es trabajo de mujeres. Lucrecia tuvo que conversar con la vecina y pedirle que respetara su manera de enseñar a sus hijos. Así es como Juan, Pedro, Alicia y Sofía crecieron aprendiendo como defenderse en la vida, realizando cada tarea doméstica: lavar, planchar, coser, cocinar, mantener limpio cada espacio del hogar.
Ahora que son mayores agradecen a su madre el haberlos criado con esta enseñanza donde no hay diferencias entre hombre y mujer.
Estos hijos tienen sus propios hogares donde ponen en práctica lo que aprendieron en la infancia.
Creo que si hubiera más Lucrecias no habría tanto machismo. Con esta creencia le pedimos que relatara a ¿Chocherías? los modos y razones empleados en la crianza de sus hijos, acepta y comienza por asegurar.

El respeto es importante. Autora Lucrecia.

Les enseñé deberes y responsabilidades en la casa y en el colegio, esto no es fácil, cada hijo tiene diferente carácter, esto pone a prueba la capacidad de los padres para tratarlos. Yo empleé diferentes métodos recomendándoles siempre el respeto a los demás, pero primero el respeto a ellos mismos; en más de una ocasión tuve que darles un tirón del pelo o las orejas o algunos varillazos, siempre diciéndoles las razones porqué lo hacía y para que no lo volvieran a hacer, la enseñanza que les di fue rodeada de cariño, al salir de la casa el beso y deseándoles que les fuera bien

Ingenio de Bubo

Oye Manolo, ¿me prestas tu shampoo?
Pero, ¿tú no tienes el tuyo?
Sí, pero el mío dice para cabellos secos, y el mío está mojado.

Cosas de Rayados

No es lo mismo, me río en el baño que me baño en el río.
No es lo mismo la tormenta se avecina, que la vecina se atormenta.
No es lo mismo detesto los libros que los libros de texto.
No es lo mismo decir todo lo que se piensa, que pensar todo lo que se dice.
No es lo mismo, vivir en la calle del medio que vivir en medio de la calle.
No es lo mismo decir, golpea que te van a abrir la puerta, que abre la puerta que te van a golpear.

Tu Puedes

Nuestros pensamientos son fundamentales para nuestra autoestima y éxito.
Si nos repetimos a nosotros mismos que valemos mucho y que podemos lograr lo que nos propongamos, si asumimos una actitud de lucha en lugar de fracaso, nos veremos a nosotros mismos como ganadores, y cada sueño que tengamos y cada meta establecida será un reto más que nos llevará al éxito.

¡Tu puedes...!

Otra en Rucamábhida.

Ring…ring, contesta Perico –Alo, diga.
-¿Con don Perico Pérez y Pérez?
-Si o no, Mi nombre es Perico Peres y Peres.
-Estimado don Perico mi nombre es Angelita Angelical, lo llamo desde la empresa “Atención Perfecta” para ofrecerle a precios insuperables ventas y servicios de…Aquí la voz aumenta de volumen y la cadencia vira a una velocísima emisión de vocablos que combinan cifras en chercanes, la moneda rucamábhida, con las innegables ventajas de ser servido por Atención Perfecta y la, dudosamente angelical interlocutora, repite a mayor velocidad, ignora los tímidos esfuerzos de don Perico para pedir precisiones en lo que, entendiendo a medias, podría significarle alguna economía mensual en unos pocos chercanes.
Cuando Angelita agota el extraordinario volumen de aire que tenía en sus pulmones hace una pausa y respira don Perico intenta explicar: --Me interesa, y cita servicios y adquisiciones. Inmediatamente es despojado del uso de la palabra.
-¡Que bueno don Perico! ¿A que hora le mando a hacer las instalaciones y llevar los productos? Y se inicia un recio reforzamiento de las ventajas de ser servido por Atención Perfecta, sigue el apremio –Ya don Perico dígame la hora.
Don Perico es un rucamábhido modesto, común y corriente, viejo (Si usted lo prefiere diremos adulto Mayor) pero sabe que para esto debe mediar un contrato y desconoce el procedimiento para terminar su compromiso con la empresa que actualmente le entrega el mismo servicio y Angelita sigue en plan de no permitirle meter baza recordándole cuantos chercanes va a economizar cada mes.
Hace un par de meses don Patito, dueño del almacén, entusiasta, permanente y gratuito comunicador le había contado los serios problemas en que esta metido otro rucamábhido por firmar un contrato por lo que le dijeron sin atender mayormente a lo escrito en él. Don Patito sugiere que antes de adquirir cualquier compromiso de esta índole se proporcione con 24 horas de anticipación el formulario que será llenado y firmado. Don Perico solicitó a Angelita Angelical que “Atención Perfecta” le enviara un formulario de contrato para conocerlo previamente y la verborreica promotora perdió de repente todo su entusiasmo, brevemente respondió: La nuestra es una empresa muy seria y no usa esos procedimientos. ¿Será falta de seriedad dar a conocer con anticipación los términos de un contrato o habrá gato encerrado?

Enseñando. Autora Nila

Hoy en día se dice que los niños tienen sus derechos legales. Que no se les puede castigar, maltratarlos sicológicamente o amenazarlos. Si esto sucede se demanda a los padres abusadores (que los hay muchos)
Me pregunto ¿Dónde están los derechos de los padres? si reclamásemos de los hijos desobedientes, atrevidos y que no respetan a sus mayores.
Bueno yo creo que va todo en la enseñanza del hogar. Antiguamente el niño le tenía mucho respeto a sus padres porque se les enseñaba lo bueno y lo malo y quien era el padre y quien era el hijo. Si había que ponerle un coscacho se hacía con mucha responsabilidad de no dañarlo y estableciendo que los padres decían lo correcto.
Hoy parece que son los niños los que mandan a los padres y les ponen condiciones: “Si tú me compras lo que yo quiero hago las tareas y me porto bien”.
Hoy los niños están criados con nanas que no respetan para nada y las ven como a unas extrañas que no tienen que mandarlos.
Por eso que ahora la juventud está tan perdida, por falta de una mano que los enderece. Los padres de hoy trabajan ambos para darle a sus hijos “todo” pero les falta lo principal: Amor, enseñanzas y dedicarles tiempo.

Visitando las Cuatro Mercedes, de la Morera

La abuela Mariana con Cholita, Nila, Lita y Chocho el Viejo visitaron al club las Cuatro Mercedes de un sector semirural de Codegua, allí se agregó Coyita que ofició exitosamente durante varios meses como instructora de este club con el tema “Reactivando la Palabra”
¿Chocherías? de septiembre publicó escritos de estas Merceditas demostrando como el adulto mayor convenientemente estimulado se interesa y atreve a poner por escrito su pensamiento probando la verdad de lo afirmado por el poeta Nicomedes Santa Cruz:
El canto no es privilegio de seres superdotados, tanto puede el iletrado como aquellos con colegio.
Las chochas leyeron del libro “En Rucamábhida” Cholita admiró con la lectura de un poema de su inseparable cuaderno, titulado “Por eso protestamos”, publicado en la página 6 de esta edición y abuela Mariana recitó e improvisó ganándose merecidos y entusiastas aplausos.
Las merceditas y los varones del club, inicialmente algo tímidos, fueron invitados a opinar y muy pronto estaban exponiendo entusiastamente sus opiniones en este quehacer de escribir y leer que les había sido un poco lejano. Los ejemplares de Rucamábhida que les fueron entregados quedaron en buenas manos. Unas exquisitas onces cerraron un encuentro muy provechoso.