martes, agosto 07, 2007

Cosas de Rayados

  • ASFALTADO: Expresión que dicen los maestros al niño que no va diario a la escuela.
  • DEPARA: Lo que dicen las tarjetitas que les ponen a los regalos.
  • ENLOQUECEDORA: Sartén con aceite.
  • ANÓMALO: hemorroides.
  • BECERRO: observar una loma o colina.
  • BERMUDAS: observar a las que no hablan.
  • CAMARÓN: aparato enorme que saca fotos.

Bubo ve y escucha en la calle

El otro día fui a tomar once a un local muy pintoso en la zona oriente de Rucamabhida y mientras esperaba mi turno en la fila vi como el cocinero botaba comida que a mi parecer estaba limpia y buena, comible; solo porque un pan estaba media aplastado, le faltaba un pedacito no servía y a la basura iba a parar.
Mientras veía esa acción pensaba en todas las personas que pasan hambre en las calles, familias que no tienen que echarle a la olla, niños que salen a pedir por que en sus casas no hay que comer.
Se de muchas empresas que botan o entierran la comida cuando ha sido mucha la producción o cuando esta tiene cualquier detalle mínimo.
Conversando el tema con unos amigos me di cuenta que no es tan fácil hablar de esto, tal vez para una empresa sería simple dar esta comida como obra de caridad pero que pasa si esta comida llega a tener algún problema y entendí que las empresas prefieren evitarse los problemas.
Ojala pudiéramos hacer algo.

Planta de amor.

Puse tierra en una caja manzanera y planté allí patillas de clavel. Brotaron una cuantas a pesar que las golosas gallinas en cualquier descuido las picoteaban. Las puse en alto, las cuidé con mucho esmero, tal vez más que a las demás plantas que tenía. Al cabo de un tiempo la que creció, me di cuenta, florecería pues tenía dos hermosos botones pero un gato regalón no encontró mejor cama para dormir su siesta que encima de la mata de clavel rompiendo los botones antes que éstos abrieran; protegí la mata con ramitas espinosas y luego tuvo varios botones. Un día pude cortar seis hermosos claveles color rojo y los llevé con amor a la tumba de mi madre. Di gracias al creador por permitirme un cultivo con un destino tan especial.
Veva

Frase del Mes

Felicidad no es hacer lo que uno quiere sino querer lo que uno hace.
Jean Paul Sartre

El Día de la Cultura

Para el Día de la Cultura nos llegó una invitación, visitar un pueblo de nuestra sexta región. Hacienda San José del Carmen el Huique, en la comuna de Palmilla donde compartimos el día con muchos amigos y amigas.
Patrimonio nacional es su museo y su iglesia donde participamos todos en una misa a la chilena.
Unas ricas empanadas nos servimos entre amigos, sentados todos y contentos a la vera del camino. Luego llegó la hora de visitar el museo donde todos entramos muy felices y contentos; un guía nos acompañó y fue explicando la historia de esta casa y de sus antepasados.
Salas de juego, dormitorios, baños, jardines y acogedores salones donde los dueños de casa compartían el tesito y la comida, en inmensos comedores. La hacienda fue pasando de generación en generación. Cuenta la historia que hasta un presidente en ella vivió.
Conocer tanta belleza y costumbres del pasado, de cómo vivieron sus dueños y también sus empleados.
Pasamos a San Fernando en la tarde al volver, al museo Lircunlauta que conocimos también. En él se encuentra la historia de los uruguayos que cayeron en la cordillera y fueron por un arriero rescatados. Regresamos a nuestros hogares con una inmensa alegría, a compartir con los nuestros la experiencia vivida.
Yeya

Momentos felices vividos

Cuando los mayores, nuestros mayores, mate en mano o veloz movimiento de palillos, brasero ardiente, sin humo, de por medio, con repetidos repartos de sopaipillas tan calientes que casi quemaban, nos contaban leyendas de la antigua ciencia ficción: Ogros, hadas, brujas, enanos, castillos encantados y príncipes triunfadores, nosotros, los niños de los años treinta intuíamos que la vida era felicidad, hasta cuando llegaba la orden: “A la cama”
Roster nos deleita con “El Poder de las Hadas.”

En un país lejano, hace muchos años, cuando aún existían las brujas y las hadas había un rey que tenía un palacio muy hermoso, con grandes prados y jardines donde crecían las flores más lindas de todos los países del mundo. El rey era bueno pero estaba dominado por la reina que era una bruja famosa por su maldad; ella siempre salía a recorrer las ciudades y los campos para engañar a las personas y llevárselas embrujadas para convertirlas en esclavas de sus campos y jardines. En esas tierras había muchos bosques donde trabajaban leñadores y entre ellos se encontraba una familia compuesta por papá, mamá y dos hijos. El menor se llamaba Juanito, era cariñoso, independiente y decidido. El padre y el hijo mayor fueron a cortar leña y dejaron a Juanito al cuidado de la mamá y de la casa. Pero Juanito también quería ir y fregó tanto la paciencia de la mamá que ésta terminó dándole permiso. Echó unas tortillas y un queso en una bolsa y una cantimplora con agua recomendándole cuidarse de la bruja, no mirarla ni escucharla. Juanito se despidió, asió su bolsa y fue rumbo al bosque para encontrarse con su papá y su hermano. Mucho antes de llegar al bosque tenía que pasar un río donde había un puente de cimbra, después de más caminar había un arroyo y cruzándolo se llegaba al bosque.
Juanito, antes de cruzar el arroyo vio a una anciana que venía con un atado de leña a sus espaldas y se apuró a encontrarla, la saludó, le tomó el atado de leña, la ayudó a cruzar el arroyo. La anciana le dijo que venía de lejos y tenía mucha hambre. Juanito se sentó a la orilla del camino e invitó a la anciana a comer tortilla y queso.
La abuela le dio las gracias y le dijo “Te voy a regalar algo para premiar tu buen corazón; antes te voy a pedir un favor, hay una princesa que está prisionera en el palacio de la bruja, está embrujada y convertida en esclava. Nadie la ha podido rescatar. Ella es la princesa Lucero. Su padre ha ofrecido la mitad de su reino a quien la rescate” “Tendrás que caminar mucho para llegar al palacio de la bruja y engañarla pidiéndole trabajo como jardinero, sin mirarla nunca a los ojos” “Toma estas tijeras y con ellas podarás plantas y árboles, lleva estas semillas y siémbralas, pasado un tiempo ellas florecerán.” “Cuando veas a la princesa Lucero corta una flor de esas y regálasela” “Ella reconocerá que es de su reino y te seguirá, toma esta peineta y si estás en peligro clávala en tierra y te ayudará y sacó de su bolsillo una varita y le dijo este es tu tercer regalo, cuídalo, esta varita es de virtud, lo que le pidas te lo dará, sólo agítala y pide.
Juanito hizo todo como le dijo la anciana, que era una hada buena y premió al muchacho por su buen corazón.
La bruja le tomó buena a Juanito y no lo vigilaba mucho.
El jardín florecía como por arte de magia. Un día encontró a Lucero, cortó la flor más bonita y se la dio. Lucero la miró y se tomó de su brazo, salieron caminando rápidamente fuera del jardín y corrieron para alejarse del palacio. La bruja los descubrió y los persiguió furiosa, ya los llevaba tan cerca que casi los alcanzaba. Juan tomó la peineta y la enterró en el suelo y siguieron huyendo. Donde fue enterrada la peineta se formó un bosque muy tupido. La bruja no pudo pasar pero inmediatamente se transformó en paloma, voló por sobre el bosque, los alcanzó y voló por encima de ellos para embrujarlos; Juanito alcanzó a tomar su varita mágica y pedirle que convirtiera a la paloma en una pluma, así ocurrió y el viento la elevó muy alto pero no cesaba de perseguirlos. Estaban cerca de la casa del muchacho, muy cansados y no se daban cuenta que la pluma estaba sobre ellos. Lucero no era capaz de correr más y Juanito la tomó en brazos para cruzar el puente. La pluma se les acercó peligrosamente cuando una ráfaga de viento la llevó hasta el agua, la pluma no pudo salir y la bruja se ahogó.
Lucero salió de su hechizo e igualmente todas las personas hechizadas. El rey les ofreció que se quedaran con él, ahora ganando un salario justo.
Juanito llegó a su casa y toda la familia salió a recibirlo. Pidieron algo de comer y la mamá puso en la mesa rico pan amasado y queso muy bueno. Juanito tomó su varita y le pidió un banquete digno de una reina. Estaban todos disfrutando del maravilloso banquete cuando llegaron los reyes padres de Lucero para regresarla al palacio real. Lucero pidió: “Padre, me casaré con mi salvador y toda su familia irá con nosotros al reino” Así ocurrió y a ellos se unió el hada que proveyó a Juanito con la peineta, la varita y el modo de usarlas.
Después de contarlo este cuento ha terminado.

Vida nocturna.

Cuando la tarde agoniza y poco a poco se va cubriendo de sombras el campo, las aves van buscando descansar en sus nidos. Rompe el silencio un coro de grillos que afinan sus violines y cantan felices en la oscuridad, las luciérnagas encienden sus luces para alumbrarlos en la soledad y en el árbol frondoso se esconde el búho para cazar. La lechuza hace lo mismo para sus hijos alimentar.
El gato travieso busca un ratón para jugar, Las aves se duermen, quietitas, sin hacer ruido, para que el chuncho no las pueda encontrar. La noche avanza y los conejos salen a jugar y se esconden rápido porque el búho los puede cazar.
Cuando las sombras se van y la luz de la aurora brilla otra vez, las aves despiertan cantando, felices, dando gracias por un nuevo día para disfrutar.

Roster

Las Cuatro Estaciones

Había un hombre que tenia cuatro hijos. El buscaba que ellos aprendieran a no juzgar las cosas tan rápidamente; entonces el envió a cada uno por turnos a ver un árbol de peras que estaba a una gran distancia.
El primer hijo fue en el Invierno, el segundo en Primavera, el tercero en Verano y el mas hijo mas joven en el Otoño. Cuando todos ellos habían ido y regresado, el los llamo y juntos les pidió que describieran lo que habían visto.
El primer hijo menciono que el árbol era horrible, doblado y retorcido. El segundo dijo que no, que estaba cubierto con brotes verdes y lleno de promesas. El tercer hijo no estuvo de acuerdo, el dijo que estaba cargado de flores, que tenia aroma muy dulce y se veía muy hermoso, era la cosa mas llena de gracia que jamás había visto. El ultimo de los hijos no estuvo de acuerdo con ninguno de ellos, el dijo que estaba maduro y marchitándose de tanto fruto, lleno de vida y satisfacción.
Entonces el hombre les explico a sus hijos que todos tenia la razón, por que ellos solo habían visto una de las estaciones de la vida del árbol.
El les dijo a todos que no deben de juzgar a un árbol, o a una persona, por solo ver una de sus temporadas, y que la esencia de lo que son, el placer, regocijo y amor que viene con la vida puede ser solo medida al final, cuando todas las estaciones han pasado.
Si tu te das por vencido en el invierno, habrás perdido la promesa de la primavera, la belleza del verano y la satisfacción del otoño.

Moraleja:
No dejes que el dolor de alguna estación destruya la dicha del resto.
No juzgues la vida por una solo una estación difícil.
Persevera a través de las dificultades y malas rachas… mejores tiempos seguramente vienen por delante.

Que Fríooooooo

Hasta - 4° de temperatura han anunciado en las noticias para estos últimos días, el mes pasado vimos caer agua nieve en Rancagua, así que abuelitos y abuelitas lindas no quiero verlos refriados, así que tratemos de levantarnos más tarde para no pescarnos los fríos de la mañana y en la noche si se quieren quedar viendo el programa de la TV hasta tarde traten de hacerlo acostados. Salgan lo justo y necesario, no se expongan a la lluvia ni a los fuertes vientos que aunque salgan con paraguas van a quedar igual de mojados.
Quiero ver a cada uno de los lectores de Chocherías el 31 de Agosto decir pase Agosto.
Bubo

La Tortolita.

Esto sucedió a comienzos de la primavera. Para empezar a contar este hecho que es muy lindo, comienzo así:
Yo resido en un sitio con muchos árboles, acacias, algarrobos, pinos, aromos y también frutales, me encanta observar los pajaritos, distingo muchas variedades. Un día me levanté muy preocupada porque escuché a los pajaritos chillar muy alterados, me dirigí al fondo del sitio y me di cuenta que se encontraban en apuros, una ave de rapiña había robado del nido de una tórtola uno de sus hijitos, lo llevaba en sus garras, la madre volaba a su lado tratando de quitárselo, el otro .pajarito cayó del árbol, el cual yo rescaté de los perros que también habían llegado al escuchar el barullo de los pajaritos.
Era una tortolita pequeña, la tomé en mis manos, la acaricie, la llevé a casa para ver si tenía algún daño, sólo estaba asustada, su corazoncito casi se le salía del pecho de susto. Yo la calmé, le di aliento, siempre mantengo una jaulita porque siempre salvo pajaritos como en este caso, en otros, heridos los tengo hasta que estén bien y después los suelto.
A la tortolita la instalé en su nueva casa, yo no podía devolverla a su nido, estaba muy alto y habría terminado en las garras del ave de rapiña como su hermanita.
Las tórtolas son muy fáciles de criar, se adaptan muy rápido, la tortolita se fue poniendo bonita, llevaba casi un mes en la casa, comía solita y se bañaba en una fuente que le coloqué en la jaula, la cual amarré a un ciruelo donde llegaban otros .pajaritos a comer la fruta que ya estaba casi madura.
Cuando la vi capacitada para volar le abrí un poquito la tapa de la jaula. El primer día no salió, el segundo un ratito, sólo picoteo las ciruelas y entró a la jaula, el tercer día estuvo más tiempo afuera, recorrió el ciruelo y voló un rato al techo de la casa. El cuarto día se fue un poco más lejos, voló a un aromo al otro lado de la casa, estuvo en el árbol todo el tiempo que estuve almorzando, yo en el verano almuerzo en una terraza de enredadera que tengo al lado del aromo.
Todo el verano estuvo cerca de la casa, iba y venía, cuando encontraba pajaritos comiendo en su jaula los sacaba a picotazo limpio.
Aquí siempre llegaban bandadas de tórtolas a comer fruta y semillas de la temporada, mi tortolita se juntaba con ellas pero no se iba, a veces dormía en la jaula.
Llegó el otoño, las tortolitas se fueron al cerro, debe ser más abrigadito .para ellas en invierno, la mía se fue con ellas, era lógico, tenía que irse con los suyos.
Pasó el invierno. Llegó de nuevo la primavera, un día estaba yo almorzando como siempre lo hacía en los meses de calor, bajo la enredadera, de repente sentí un aleteo en el aromo, me levanté de la mesa y fui a mirar ¡No se imaginan la sorpresa que me llevé! Mi tórtola estaba alimentando sus dos hijitos (Las tórtolas nunca tienen más de dos crías, porque sólo ponen dos huevitos, los empollan y siempre nacen los dos) los traía para que yo los conociera, sentí en mi corazón una emoción tan grande que se me llenaron los ojos de lágrimas, le hablé como siempre lo hacía, ella me ponía atención, no se movió del árbol y me miraba como dándome las gracias por haberle salvado la vida.
Varios días estuvo trayéndome sus hijos para que se los cuidara, los dejaba en la mañana y los llevaba en la tarde.
Al fin del verano ya venía solita, sus hijos volaron solos, en el otoño, como todos los años, se fueron al cerro, ella también se fue. Ahora no bajan en primavera bandadas como antes, habrán encontrado en otra parte alguna fuente de alimento mejor.
Yo siempre recuerdo mi tortolita ¿Qué sería de ella?
Cardelina de los Ángeles

Deporte.

¿Chocherías? de junio participa a sus lectores del nacimiento del básquetbol y recibimos de alguien que lee con atención y sabe de estos asuntos, las siguientes rectificaciones:
La palabra “olimpiada” cuyo uso tan extendido con el significado que Chocherías le atribuyó, en realidad se refiere al período de cuatro años entre unos y otros juegos. “Fue costumbre entre los griegos contar el tiempo por olimpíadas a partir del solsticio de verano del año 776 antes de Jesucristo, en que se fijó la primera.” Lo correcto es decir “Juegos Olímpicos”
Las faltas cometidas se contabilizan a cada jugador y la quinta falta se castiga con la sustitución del que incurrió en ellas.
El profesor Naismith ideó colocar cajas de cartón en altura y auxiliares del gimnasio subían por escaleras a sacar la pelota y devolverla al juego. Uno de estos auxiliares ideó el aro redondo, su proposición fue aceptada y el de idea y los demás auxiliares “perdieron la pega”
Informarnos de nuestros errores es una valiosísima cooperación que agradecemos mucho.
En Deporte del mes de julio ¿Chocherías? tuvo la buena suerte de poder afirmar algo absolutamente comprobado y que beneficia de modo muy importante al adulto mayor ”El ejercicio físico beneficia al cerebro” Lo repetimos para aquellos que lo leyeron “de pasadita” sin asimilar lo valioso del aserto.
Esta vez no vamos a conversar de deporte ni de gimnasia.
Lo haremos sobre la actividad física, su actividad física y también la nuestra. Como seres humanos que no hemos echado raíces en las sillas, sillones, sofás o butacas en que nos sentamos y como en realidad estamos diseñados para mover el esqueleto, los músculos y todo nuestro cuerpo y además comemos para cuidar y nutrir ese cuerpo; el ejercicio físico debe formar parte de la vida tal como la alimentación.
Lea bien esto y métaselo en su cabecita: No importa cual sea su personal condición o estado de salud. ¿Es diabético, sufre mal de Parkinson, es hipertenso o tiene mareos? En casos extremos pídale al médico que le indique la actividad física apropiada para usted; no use su enfermedad como pretexto para rehuir la actividad física, con ello agrava su enfermedad, compromete otros órganos y disminuye, o más bien, termina con su calidad de vida.
¿Usa muletas, bastones, está en silla de ruedas o postrado en cama? Siempre siempre, si está conservando la conciencia, habrá alguna actividad física que pueda realizar.
Si usted es ya mayor como la inmensa mayoría que lo somos, portando daños crónicos y con las capacidades disminuidas por el paso de los años no necesita, repetimos, no necesita pases médicos ni entrenadores o profesores para practicar actividad física. Tampoco necesita de canchas ni gimnasios ni pertenecer a clubes ni equipos. Todo eso es para la práctica de deportes y gimnasias, actividades muy convenientes y agradables, que si están a su alcance no debe desperdiciar la oportunidad. Ahora estamos hablando de su actividad física, de tener su cuerpo en movimiento igual como lo ha hecho desde que nació.
Los entendidos en la materia, entendimiento logrado tras años de estudio, observación, conocimiento de las estadísticas obtenidas por experiencias grupales a través del orbe, han dejado muy poco para la actividad física de la tercera edad: caminar, subir escaleras, nadar y pedalear. Leído así desanima, lo más atractivo es nadar y piscina ¿de donde? El pedaleo sólo puede ser en bicicleta estática, salir a la calle es ir a entregarse al primer automovilista descuidado que lo va a golpear de pasada enviándolo al hospital a practicar actividad física acostado. Caminar y subir escaleras francamente muy pronto nos parecerá una aburridísima lata.
Conocemos a varios y varias mayores que han encontrado su propia forma, personal, de realizar actividad física, que describiremos. Previa a la descripción siento que debo cambiar de plural a singular, esto, otra vez en cristiano, voy a hablar “en yo” Lo escaso y poco atractivo de recursos que tenemos los mayores para hacer actividad física y lo absolutamente necesario que es hacerlo me llevó a conversar del asunto con un par de tres, cuatro y otros más que se enfrentan al paso de los años, seré presumido, como afortunadamente lo hago yo. No estoy diciendo que sea un Apolo o un Mr. Atlas pero para 85 cumplidos la cosa no está mal.
La primera conclusión con todos estos conocidos es un convencimiento íntimo y profundo de lo importancia VITAL de la actividad física y la búsqueda personal de cómo hacerla y la respuesta de todos a las preguntas ¿Por qué? Y ¿Para qué? Se puede resumir en “Si estoy viviendo bien el día de hoy es porque ayer realicé ejercicios”
Simple y concluyente: Actividad física hoy para que mañana sea bueno. Y cada uno comunica el agrado con que practica su personal sistema.
Algunos emplean una máquina.
Otros han seleccionado ejercicios gimnásticos después de haber asistido a innumerables sesiones de gimnasia y concurrido a múltiples charlas. En estos casos los profesores y expositores pueden sentirse orgullosos del resultado de su siembra.
Otros bailan, sencillamente bailan solos una o dos veces al día. Miden el tiempo de su actividad física por el número de piezas que bailan, cuatro o cinco, esto suma aproximadamente quince minutos. La música también los acompaña durante el uso de máquinas.
Encontramos una que hace dos o tres salidas al almacén de la esquina, usa muleta y bastón, con tiempo malo camina dentro de su casa y realiza sesiones cortas, diez minutos dos veces al día de movimientos gimnásticos sentada en una silla.
También encontramos un valeroso que apoya el borde anterior de una silla en la muralla, para que no resbale, se toma con una mano del respaldo y mueve los pies intentando seguir el ritmo de piezas musicales que tiene seleccionadas. Su indispensable bastón espera pacientemente que lo vuelvan a usar.
Puedo citar que todos los creadores de su propio sistema de actividad física han encontrado como apoyo común, infaltable, la música, ella pone la necesaria sensación de agrado y optimismo en cada sesión. También es común, ya lo dijimos, el convencimiento de estar haciendo lo más conveniente para el día de hoy y el de mañana en lo que respecta a la salud.. Quería terminar aquí, podría estar siendo demasiado largo, pero puedo entregar una ayudita a quienes les sirva ya que realicé ensayos con música y baile. Como no se bailar, soy incapaz de dar los pasos clásicos de los distintos bailes, comencé intentando entre caminar y marchar al ritmo de lo que escuchaba. De primeras sentí que no me agradaría que alguien me viera o supiera pero al cabo de tres o cuatro días tuve la sensación de estar viviendo con plenitud al realizar mi desmañado casi baile.
El espacio posible acabó, hasta el próximo mes.

Ingenio de Bubo

Este era un señor que fue con el urólogo porque tenía un dolor muy fuerte a la altura del estomago. Doctor me duele mucho aquí (tomándose la parte donde está el riñón). Le vamos a hacer unos exámenes de orina y mañana venga por los resultados Al otro día viene el señor con más dolor y el doctor le dice Señor antes de darle un diagnóstico quisiera hacerle algunas preguntas. Usted de casualidad no ha orinado piedritas. Piedritas, piedritas no me acuerdo, pero lo que sí he orinado puertas, postes y llantas.

Nunca más…hasta la próxima vez.

En nuestra edición de julio elegimos nada menos que la portada y la palabra “Disculpas”, para equivocarnos. ¿Por qué motivo estábamos usándola? Por nuestros errores en la edición de junio.
Colocamos la vírgula (rayita) del acento ortográfico en una palabra de acento prosódico. También olvidamos acentuar “cuidémonos”.
En varias oportunidades hemos escuchado pedir, en presencia de frases poco comprensibles, “Dígamelo en cristiano” como si lo dicho fuera hablado en moro .En cristiano: La palabra disculpa se pronuncia acentuando la u pero al escribirla el acento no se marca.
Por ahí, también, encontramos faltando alguna s y una a, cosas menores pero omitimos colocar el seudónimo de dos autoras y eso no es menor: Día del Patrimonio Nacional pertenece a Bubo y Un día en la playa a Nila.
Ya lo dijimos en el título “Nunca más…hasta la próxima vez.”

Las Chochas crecen.

En la sesión taller de mayo se presentaron Agustina y Velia para conocernos y que las conociéramos.
Finalizada la sesión el veredicto de las Chochas fue “Si chiquillas, continuemos juntas en este andar” “En la próxima reunión cada una con un trabajo” Cumplieron y ¿Chocherías? los presenta.
Chispas Autora Velia

La vida es sólo un verso
A veces dulce a veces amargo,
hoy cantamos una cueca
y mañana será un tango
hagamos nuestro verso
con esperanza con alegría;
porque a pesar de todo,
¡Es muy hermosa la vida!
Cumplamos nuestra tarea
con una simple canción de amor
cantándole a la vida
a la luz, las flores, el sol…
El Tiempo Autora Agustina

El tiempo camina lento
en la hora de la espera
y vuela insensible
en la emoción del encuentro,
Pasa tan rápido
en el reino de la infancia
luminoso y celeste
en el corazón del niño.
En la juventud,
sembrador alucinado
de sueños y esperanzas.
Es el impulso y la fuerza
en la mañana asoleada
y es carga que abruma
en el alma cansada.
Pero yo vivo contenta
en mis tardes serenas,
de tener todavía sueños,
de escribir a veces un verso
y ser capaz de amar
y ser amada…

Agustina, casada y Velia, soltera son hermanas, Ambas ejercieron la noble e imprescindible tarea de entregar a la infancia las primeras herramientas para entrar a la vida: leer, escribir, manejar los números y sus operaciones fundamentales. Conocer los principios valóricos, la diferencia entre el bien y el mal, tener ideales y conocer la importancia del amor.
En su encuentro con ¿Chocherias? y las “Chochas por la Literatura” cumplen un deseo que viene de antiguo: Ver sus afanes literarios en letra de molde, en un medio que llegue a otros semejantes.
En el Intercambio producido entre las antiguas y las recién llegadas se produjo lo que podríamos llamar “ampliación de horizontes”. Se tocaron, como de pasadita, géneros literarios y se nombraron autores. ¿Chocherias? va a consignar algunos de los nombres citados agregando un poquitín, casi nadita, para ayudar a fijarlos en la memoria: Jorge Isaacs, su novela consagratoria fue María. Isaacs nació en Colombia, en 1837, hijo de judío inglés y colombiana.
Transcribimos la opinión de un crítico: “Considero que el mayor representante del romanticismo fue Jorge Isaacs…y María la he leído dos veces…y para las personas cargadas de emociones esta obra puede marcarles la vida.”
Archibald Cronin, novelista y médico escocés. Autor de “La Ciudadela” que trata descarnadamente el mercantilismo en la medicina.
Guy de Maupassant nació en Francia en 1850. Nacido en la época presente hubiese sido un best seller. Conoció el éxito con sus primeras publicaciones y continuó hasta el final de su vida obteniendo fama y fortuna siempre en ascenso. Enloqueció y falleció en 1893.
Pediremos a las nuevas Chochas, Agustina y Velia, que nos citen títulos de las obras de Guy de Maupassant y nos deleiten con sus comentarios.