martes, mayo 02, 2006

Bubo ve y escucha en la calle

Días atrás escucho en un medio de comunicación el caso de un experimento hecho con dos grupos de adultos mayores que viven en un hogar de ancianos.
Cuando se fue a visitar al primer grupo, se les informó que al hogar le iban a regalar unas plantas para que adornaran su jardín y que las funcionaras se iban a encargar de cuidarlas.
Cuando se fue a visitar al segundo grupo, a cada uno de los ancianos se les regaló una planta la cual estaría bajo su cuidado.
Después de un mes se pudo observar que los abuelitos del primer grupo seguían de igual talante, en cambio los del segundo grupo estaban más alegres, orgullosos mostraban como habían crecido sus plantas, como las cuidaban, sentían que eran importantes ya que había algo que dependía de ellos.
Noten como recibir una pequeña misión y responsabilidad puede cambiar la vida de una persona.

La historia de Pedrito

El primer día de clase que Doña Tomasa se enfrentó a sus alumnos de quinto grado, les dijo que ella trataba a todos los alumnos por igual y que ninguno era su favorito.
En la primera fila sentado estaba Pedrito, un niño antisocial, con una actitud intolerable, el cual siempre andaba sucio y todo despeinado. El año anterior, Doña Tomasa había tenido a Pedrito en una de sus clases. Doña Tomasa veía a Pedrito como un niño muy antipático. A ella siempre le daba mucho gusto poder marcar con lápiz rojo todo el trabajo que Pedrito entregaba con una "F"
En la escuela donde Doña Tomasa enseñaba se requería revisar el archivo con la historia de cada alumno y el de Pedrito fue el último que ella revisó. Cuando empezó a leer el archivo de Pedrito, se encontró con varias sorpresas. La maestra de Pedrito de primer grado había escrito: "Pedrito es un niño muy brillante y muy amigable, siempre tiene una sonrisa en sus labios. Él trabaja a tiempo y tiene muy buenos modales. Es un placer tenerlo en mi clase". La maestra de segundo grado: "Pedrito es un alumno ejemplar, muy popular con sus compañeros, pero últimamente muestra tristeza porque su mamá padece de una enfermedad interminable". La maestra de tercer grado: "La muerte de su mamá ha sido muy difícil para él. Él trata de hacer lo mejor que puede pero sin interés. Tampoco el papá demuestra ningún interés en la educación de Pedrito. Si no se toman pasos serios, esto va afectar la vida de Pedrito". La maestra del cuarto grado: "Pedrito no demuestra interés en la clase. Cada día Pedrito se cohíbe más. No tiene casi amistades y muchas veces duerme en clase".
Después de leer todo esto, Doña Tomasa sintió vergüenza por haber juzgado a Pedrito sin saber las razones de su actitud. Se sintió peor cuando todos sus alumnos le entregaron regalos de Navidad envueltos en fino papel con excepción del regalo de Pedrito que estaba envuelto en un cartucho de la tienda. Doña Tomasa abrió todos lo regalos y cuando abrió el de Pedrito, todos los alumnos se reían al ver lo que se encontraba dentro. En el cartucho había una botella con un cuarto de perfume y un brazalete al cual le faltaban algunas de las piedras preciosas. Para suprimir las risas de sus alumnos, ella se puso inmediatamente aquel brazalete y se echó un poco del perfume en cada muñeca. Ese día Pedrito se quedó después de la clase y le dijo a la maestra: "Doña Tomasa, hoy usted huele como mi mamá". Después de todos haberse ido, Doña Tomasa se quedó llorando por una hora. Desde ese día ella cambió su materia. En vez de enseñar lectura, escritura y aritmética, escogió enseñar a los niños. Doña Tomasa empezó a ponerle más atención a Pedrito. Ella notaba que mientras más ánimos le daba a Pedrito, más entusiasmado reaccionaba él. Al final del año, Pedrito se convirtió en el más inteligente de la clase y a pesar de que Doña Tomasa había dicho el primer día de clase que todos los alumnos iban hacer tratados por igual, Pedrito era su preferido.
Pasaron 6 años y Doña Tomasa recibió una nota de Pedrito, la cual decía que se había graduado de la secundaria y que había terminado en tercer lugar. También le decía que ella era la mejor maestra que él había tenido. De ahí pasaron 4 años cuando Doña Tomasa volvió a recibir noticias de Pedrito. Esta vez, él le escribía que se le había hecho muy difícil pero que muy pronto se graduaría de la universidad con honores y le aseguró a Doña Tomasa que todavía ella seguía siendo la mejor maestra que tuvo en su vida. Pasan 4 años más cuando Doña Tomasa vuelve a saber de Pedrito. En esta carta él le explicaba que había adquirido su título y que había decidido seguir su educación. En esta carta Pedrito también le recordaba que ella era la mejor maestra que había tenido en su vida. Esta vez la carta estaba firmada con "Dr. Pedro Altamira". Bueno, el cuento no termina ahí. En la primavera, Doña Tomasa volvió a recibir una carta de Pedrito donde le explicaba que había conocido a una muchacha con la cual se iba a casar y quería saber si Doña Tomasa podía asistir a la boda y tomar el lugar reservado usualmente para los padres del novio. También le explicaba que su papá había fallecido varios años atrás. Claro que Doña Tomasa aceptó con mucha alegría ¿y sabes qué hizo? El día de la boda, ella se puso aquel brazalete sin brillantes que Pedrito le había regalado y también el perfume que la mamá de Pedrito usaba. Cuando se encontraron, se abrazaron muy fuerte y el Dr. Altamira le dijo en el oído muy bajito "Doña Tomasa, gracias por haber creído en mí. Gracias por haberme hecho sentir que era importante y que yo podía hacer la diferencia". Doña Tomasa, con lágrimas en los ojos, le respondió. "Pedro, tú estás equivocado. Tú fuiste el que me enseñó que yo podía hacer la diferencia. ¡Yo no sabía enseñar hasta que te conocí a ti!"

Deseos de la Tercera Edad

Llévame al baile, hijo
Que aún no estoy tan vieja
¡Quiero lucirme contigo!
Bailando del brazo sujeta

Llévame a la calle, hijo
Aún tengo buenas piernas.
A caminar sin rumbo fijo
A tu lado, no me sentiré vieja

Invítame a tu casa, hijo
El domingo en la mañana
A compartir tu buena mesa
Y sentirme “acompañada”

Háblame con cariño, hijo
No me retes ni te exaltes
Las viejas somos niños
Que nos mimen, nos sonrían
Sin desaires

Festeja mis ocurrencias,
No critiques mis locuras,
Tratare de ser valiente
Aunque surjan amarguras

No me dejes de tu lado,
No me hables con engaño
Tengo aun mi mente clara
Los recuerdos son de antaño

Ven a verme a casa hijo
Ya no te pediré nada
Solamente tú presencia
Y contemplar tu linda cara

No me dejes triste y sola,
Ni me metas a la cama,
Los doctores se equivocan,
“El dolor esta en el alma”.

Los famosos

Un famoso expositor comenzó un seminario en una sala con 200 personas. Alzando un billete de $ 20.000.- entre sus manos preguntó: ¿Quién de ustedes quiere este billete de $ 20.000?”
Todos levantaron la mano... Entonces arrugó totalmente el billete. Él preguntó otra vez: "Quién todavía quiere este billete?”
Las manos, continuaron levantadas....
Y continuó: Y si hiciera esto...”
Dejó caer el billete al piso y comenzó a pisarlo y a refregarlo. Después, tomó el billete, ya hecho un asco de pisado, sucio y arrugado: Y ahora, “Quién todavía quiere este billete de $ 20.000. Todas las manos volvieron a levantarse.
El expositor miró a la platea y les dice que va a explicar lo siguiente: No importa lo que yo haga con el dinero, ustedes continuarán queriendo este billete, porque no pierde el valor. Esta situación, también pasa con nosotros... Muchas veces, en nuestras vidas, somos aplastados, pisoteados y sentimos que no tenemos importancia. Pero, no importa, jamás perderemos nuestro valor. Sucios o limpios, aplastados o enteros, gordos o flacos, altos o bajos, nada de eso importa. Nada de eso altera la importancia que tenemos... el precio de nuestras vidas no es por lo que aparentamos ser, pero si por lo que hacemos y sabemos.
Ahora, reflexionen bien y busquen en su memoria:
1 - Nombre las 5 personas más ricas del mundo.
2 - Nombre las 5 últimas ganadoras del concurso Miss Universo
3 - Nombre a 10 ganadores del premio Nóbel.
4 - Nombre los 5 últimos ganadores del premio Oscar, como mejores actores o actrices.
¿Como Va?,… ¿Mal no?... ¿Difícil de recordar?... No se preocupe. Nadie de nosotros se acuerda de los mejores de ayer. Los aplausos se van, los trofeos se llenan de polvo, los ganadores son olvidados.
Ahora, haga lo siguiente:
1 - Nombre 3 profesores que lo hayan ayudado en su verdadera formación.
2 - Nombre 3 amigos que lo hayan ayudado en los momentos difíciles.
3- Piense en alguna persona que lo haya hecho sentir que usted es alguien especial.
4 - Nombre 5 personas con quien transcurre agradablemente su tiempo..
¿Como va?, Mejor, no es verdad.
Las personas que marcan nuestras vidas no son las que tienen las mejores credenciales, con más dinero o los mejores premios. Son aquellas que se preocupan por nosotros, que cuidan de nosotros, que de algún modo, están a nuestro lado.
Reflexione un momento… La vida es muy corta y usted, ¿en que lista está?...
¿No sabe?... Permítame darle una ayuda... Usted no está entre los famosos, pero está entre aquellos que yo recuerdo con cariño.

Bienaventuranzas del anciano.

· Felices los que muestran comprensión para mi pie que tropieza y mi mano paralítica.
· Felices los que comprenden que mi oído tiene que esforzarse para captar lo que se me dice.
· Felices los que parecen saber que mis ojos están nublados y mis pensamientos son lentos.
· Felices los que se detienen con amistosa sonrisa para charlar un rato conmigo.
· Felices los que nunca dicen: “esto ya me lo contó dos veces”.
· Felices los que pueden despertar dentro de mi, recuerdos de otros tiempos.
· Felices los que me hacen experimentar que soy amado, respetado y que no estoy abandonado.
· Felices los que me alivian con su bondad los días que aún me quedan.

Catalina Sandoval

Ingenio de Bubo

¿Qué le dice Tarzán a un ratón?, ¡Tan pequeño y con bigotes!
¿Y qué le dice el ratón a Tarzán?, ¡Tan grandote y con pañal!

Recuerdos del día de la Madre

En los colegios es común celebrar este día con onces o desayunos en donde se invita y obsequia a las madres. Llega un recuerdo a mi mente: Quinto básico después de tomar un rico desayuno y entregar nuestros regalos y tarjetas, a cada hijo(a) con su madre se nos pasó un arbolito para plantarlo en el patio del colegio. ¡Como disfrutamos madre e hija plantando un árbol!, Cuidando que quedará firme, en correcta posición vertical, con un pozo para regarlo durante el año o más si continuábamos en el mismo plantel.
Ese día para la mayoría era un día de alegría y diversión junto a la mamá, pero ¿Cómo se sentirían en el colegio ese día los niños que no tenían a su mamá con ellos ya sea por que habían muerto o por que los han abandonados en hogares de niños, por que vivían lejos, o por otras razones?
Mi mamá hace un par de años que ya no tiene a su madre y siempre para esta fecha la recuerda con cariño, le prende una velita en la casa y le lleva flores al cementerio.
Los que tenemos la dicha de tener a nuestra madre con nosotros demos gracias a Dios, aprovechemos este día para saludarla, abrazarla y regalonearla y digámosle cuando la queremos.
Chocherias este próximo 14 de Mayo le desea a las madres y a las prontas hacer, un Feliz Día.

Chocho el viejo recibe un obsequio

Sabedora Bubo que el objeto de la vida para su tata, Chocho el Viejo, es la lectura le obsequió dos libros: “El Arte de la Guerra” cuyo autor es Sun Tzu y “El Príncipe” de Nicolás Maquiavelo”
El regalo no fue hecho en átomos sino en bits. Esto se lo explicamos inmediatamente, en átomos quiere decir un libro como cualquiera que usted conozca, hecho en papel con tapas de cartón o cartulina, tiene cuerpo y forma, usted puede tenerlo en sus manos o dejarlo en compañía de otros libros en un estante. También puede prestarlo y no volver a verlo nunca más o descuidarlo para que caiga en manos de un pequeñuelo armado de un lápiz y recuperarlo con ilustraciones muy originales.
En bits quiere decir que no tiene cuerpo ni forma ni peso, Bubo los instaló en el computador de Chocho y a éste le basta algún toque en el teclado o con el ratón y tiene el libro ante su vista para leer hasta cuando sienta en sus ojos la molestia de una irritación ¡Esta viejito el Viejo! Puede guardarlo y continuar su lectura cuando le parezca bien. Este libro no se presta ni lo puede rayar un aspirante a grafiti. Si a Chocho le parece bien puede permitir que alguien lo copie en un disco compacto, de los llamados “C-D” y pronunciados sidi o que lo lleve en su pentdriver, un pequeño objeto que se enchufa en un computador y copia lo que necesita de éste o le entrega lo que tiene copiado. Es un objeto pequeñito con una cola de delgado cable. Esta cosa mínima en estatura es capaz de transportar y manejar cientos de miles de bits. En ambos casos lo que estaba en el computador sigue ahí y lo que se lleva son otros bits que se crearon al copiar.
Probablemente ¿Chocherías? le esta contando cosas que no conocía pero que las ha entendido sin problemas. ¿O no? La próxima vez que sepa de un curso de computación inscríbase y sígalo. Si le enseñan algo que no puede entender no culpe a su vejez ni se atribuya que “Está duro de cabeza” Quien le está enseñando no está usando métodos apropiados al adulto mayor Si no entiende lo que Chocherías le dice, es la misma cosa, lo escrito está poco claro y debe reclamarlo.
El obsequio de Bubo “El Arte de la Guerra” de Sun Tzu. Hablar de libros es hablar de autores. Este nombre absolutamente desconocido para Chocho debe estar presentando a un novel escritor, probablemente un joven que recién se inicia en las artes de la literatura y Chocho lee la información que el mismo libro trae del autor. ¡Sorpresa! Así de grande. El libro fue escrito dos mil quinientos años antes de Cristo por un general chino. Cortito, sólo 32 páginas, sus observaciones, conclusiones y consejos siguen tan vigentes hoy como hace dos mil quinientos años. Se sabe que ha formado parte de la instrucción militar de generales que han cambiado la historia del planeta tales como Napoleón y Mao Tse Tung. Sus preceptos pueden transferirse fácilmente de la guerra a las confrontaciones cotidianas. La vida en ocasiones o circunstancias puede ser una guerra y servir lo dicho por Sun Tzu.
El otro obsequio de Bubo fue “El Príncipe” de Machiavelo. Este libro pertenece a los clásicos de la literatura universal y su autor tiene un puesto entre los grandes. Chocho, desmemoriado él, lo único que recuerda de Machiavelo es una máxima muy discutible “El fin justifica los medios” En pro y contra de esta máxima se puede argumentar hasta el infinito pero el objeto de este comentario es otro: entregar al adulto mayor un conocimiento de la computación que vaya más allá de las sorprendentes exhibiciones con que hijos, nietos y sobrinos suelen llenar la pantalla del computador. Ahora a su conocimiento de los átomos agrega el de los bits. Probablemente, por ahí un curso de computación lo (la) está esperando.

Cosas de Rayados

· La inteligencia me persigue el problema es que yo soy más rápido
· La inactividad sexual es peligrosa, produce cuernos.
· Evite los accidentes en las calles. Conduzca por la vereda.
· La advertencia consiste en amenazar por las buenas
· Nadie es feo después de las 2 am.

Aniversario

Luzbel, el ángel de las tinieblas, le dice al oído “Propone empanadas de queso, fritas” El despistado de siempre que no asimila que el Adulto Mayor depende, cada cual, de su condición y estado acata la orden y manifiesta su tentadora proposición con tal convicción y entusiasmo que es aceptada sin el menor reparo. “Después de esta vida no hay otra” Así al cóctel frío acordado para celebrar el aniversario de la “La Vejez Color Oro” se agrega por unanimidad absoluta un agente transportador de colesterol.
La asistencia muy buena, se cuentan con los dedos a los inasistentes. ¿El clima humano? Es “La Vejez Color Oro” la que celebra, todos felices de estar con todos. ¿Han observado ustedes como las mujeres hablan y escuchan simultáneamente? Y todas están seguras de haber sido escuchadas. En un mismo momento en el grupo se escuchan un par de risas, y exclamaciones disímiles: ¡Que triste! ¡Que pena! Y ¡Ojalá que le resulte! ¡Dios quiera que le vaya bien!
El cóctel constaba de lo usual en exquisiteces para comer y beber. El alcohol elegante y convenientemente medido. El pisco sour merece un aparte, exceso de limón y escasez de azúcar. Se bebía un trago, se comentaba ¡Que rico! Y el vasito quedaba olvidado sobre una mesa.
Llegó el momento esperado, las empanadas. Ricas, riquísimas, calientes como corresponde y un sabor para el recuerdo. Una copa de vino blanco elegido por un conocedor. Finalmente torta y champaña.
Y se bailó. Chocho el Viejo, de visita en Rucamabhida, se moría de ganas por entrar a la pista, desistió porque su sordera podía hacerlo dar pasos de polca cuando en el aire sonaran los compases del chachachá. Todos volvieron a sus casas con el espíritu muy alegre y algunos puntitos más de colesterol. ¿Esto último era indispensable?

Toby: Cambio de domicilio.

Ofrecí, en el lejano pasado, contar de la confección de la casucha y el cambio de domicilio de Toby. ¡Qué ejemplo de inhabilidad! Tabla que iba a usar de largo la cortaba de ancho, tabla perdida; la próxima vez no me va a pasar,… y pasaba. El serrucho (Le tomé tan mala voluntad que deseo escribirlo cerrucho) se negaba a ir por la raya trazada. y el martillo, lindo él, andaba mucho más cerca de mis dedos que de la cabeza del clavo. Guárdese sus gestos de conmiseración, no siempre fui así. Hará algo como veinte o más años hice una casa para la ina; vaya, entró otro personaje al cuento. Se trata de otra ina, la auténtica, legítima y primera, dobermann de alcurnia y prosapia, hija, nieta, biznieta y mas aún de dobermanns. No se le autorizó matrimonio porque sus pretendientes fueron siempre dobermanns de clase media baja, con poquísimo futuro. Por no haber dado lactancia, hubo cáncer a las mamas y murió a los once años de edad. Contradijo la fama de bravura de su raza; si hubieran entrado ladrones a la casa los habría aburrido con sus juegos y caricias. Su aspecto inspiraba respeto, la sacaba a la calle con una cadena capacitada para dobermanns, las personas se alejaban prudentemente y los perros huían. En una oportunidad se escapó a la calle sin cadena, se limitó a saltar a la vereda de enfrente donde estaba una quiltra pequeñita, blanca con manchones negros, no era una perra ordinaria, era una ordinariez perruna que no solo no huyó, no le demostró temor, se levantó y caminó al lado de la ina como si de antiguo fueran amigas y comadres de mate y tejido. Fallaron los intentos de colocarle nombre, a la voz de “ina” llegaban las dos y a la de “quiltra fea” también se presentaban ambas.
En dos oportunidades la ina primera en la época en que le habría correspondido parir después de un celo su instinto maternal la hacía buscar afanosamente por un par de días los cachorros que de acuerdo al ciclo natural debiera haber parido y en la búsqueda ponía especial cuidado en la revisión de la casucha de la quiltra y esta, visiblemente molesta por la desconfianza le plantaba la cara, mostraba dientes y gruñía. Las dos veces la quiltra debió ser suturada de heridas grandes y profundas en la testa. Pasado el incidente la dobermann mostraba su arrepentimiento y trataba a su amiguita con lengua de seda.
El cáncer abultó sus mamas feamente y debió improvisarse un sostén que usaba gran parte del día; cuando consideraba que bastaba de tratamiento se metía en medio de unas matas de crateus y ahí lo dejaba enredado. Después de su muerte la quiltra ahora propietaria única del nombre ina, durante muchos meses pasó horas echada diariamente sobre la sepultura, presumiblemente esperando que su amiga saliera de ese lugar.
Todo lo relatado para narrar que a cada ina en su oportunidad fabriqué sendas casuchas y la de la dobermann fue regalada a su muerte.
La confección, recuerdo, fue trabajo fácil y grato. Volvemos a la de Toby. Después de torpeza tras torpeza quedó terminado el armatoste, lo miré a contraluz y cada juntura de tablas permitía su paso, valiente protección contra el frío; ingenié soluciones, no me pregunten cuales, se trata de secretos de estado. El techo exige mención aparte, dos junturas, no, no, dos aproximaciones de tablas que iban a permitir el libre paso de la lluvia, ¿Se imaginan un perro durmiendo bajo una ducha lineal? Adquirí en ferretería una tela sintética impermeable que prometía durabilidad y empecé a estudiar que cortes debía hacerle y como fijarla, por alguna razón no hice cortes ni intenté pegarla, decidí esperar una visita de Evelyn y ella me preguntó dulce y suavemente ¿Quiere hacer cortes para permitir el paso de agua? Ordenó: sujete aquí tatita y con una engrapadora se hizo el pino gastándome los corchetes., como la tela alcanzaba para cubrir además la otra casucha quedaron las dos a prueba de temporales grados muchos.
Coloqué el palacete al lado del de la ina y ¡zas! Toby se metió adentro, aún era un cachorrito, recorrió su interior observando piso, techo y paredes y demostró estar enterado de que se trataba, se echó, se estiró y encogió, se volvió para quedar cabeza adentro y traste hacia la salida, se acostó atravesado y finalmente salió y mordió mis pantalones. Todo perfecto y el no volvería a dormir en la cocina, era su decisión. Faltaba el colchón. Ubiqué una frazada recién comprada el año 1948, algo desteñida y con algunas desgarraduras y agujeritos, la doblé al tamaño apropiado y le pasé unas pocas puntadas usando una pitilla y aguja de coser sacos. Casi me quedó como un Rosen o un CIC. Lo coloqué, nueva inspección y aprobación de Toby. Era mi día de suerte. Al anochecer ina se metió en su casucha, tenía mis dudas porque había entrado un par de veces a revisar la de Toby y temía una apropiación indebida, no fue así porque el ingenuo cachorrito a la intrusión respondió con su propia inspección de la casa ajena advirtiendo que “donde las dan las cojen”.
A fines de abril hubo una lluvia larga y abundante, en la noche antes de meterme en cama eché una mirada a los perros, lo hago a través de una ventana y alumbro con linterna, me llevé la sorpresa de encontrarlos en habitaciones cambiadas y durmiendo profundamente Era muy tarde y lloviendo para entrar en nocturnas investigaciones, mañana van a ver o más
bien yo tengo que ver y vi. El piso de la casucha de la perra lo hice con una gruesa tabla, ¿o tablero? de madera aglomerada y con los años y las lluvias perdió cohesión, las astillas que la componían estaban abandonando su lugar, también en un proceso de años y ya estaba por producirse un hoyo que iba a depositar a la ina en el pavimento, bajo la casucha, donde corría el agua lluvia. Supongamos humanos en esta situación: Ella tiene que ver que su piso está por hundirse, deducir que el peso de él es menor lo que aleja el peligro de hundimiento, tiene que comunicárselo, convencerlo y proponer el cambio, el tiene que aceptarlo y estudiar en su nueva habitación en que rincón estará libre de peligro, el hoyo se está generando en el centro y dormirse tan profundamente como lo hacía cuando lo alumbré con la linterna.
¿En que forma realizaron este proceso una vieja quiltra y un cachorro de cuatro meses? Algunas personas me informan muy seguras: El instinto.
¿Dónde venderán instinto para comprar muchas toneladas y repartirlo entre los humanos? Yo me quedaría con cuanto pudiera.
Actualmente ellos intercambian recámaras, nunca se donde está quien.

Frase del Mes

"La verdadera riqueza de un hombre está en bondad que hace en el mundo."

INP: Comité de Usuarios

Bajo el alero del INP Regional Rancagua nació un comité que se propone detectar problemas de trámites, actitudes, relaciones y todo cuanto pueda mejorar en el ir y venir de este importante organismo y sus beneficiarios. El comité se inició con representantes de Adultos Mayores, Pensionados, Codelco, Exonerados políticos, Discapacitados, UCAM. Rancagua, Contadores.
La señora María Acevedo partió solicitando buscar como ahorrar permanencia en las filas a los cansados huesos de los adultos mayores.Chocho el Viejo agradece

No Te Rindas

Cuando las cosas vayan mal, como a veces pasa, cuando el camino se ponga cuesta arriba, cuando tus recursos mengüen y las deudas suban, cuando al querer sonreír, debas ahogar las lágrimas, cuando tus preocupaciones te tengan agobiado, descansa, si te urge, pero no te rindas.
La vida es rara con sus idas y venidas, donde las contradicciones son el pan de cada día, y si el fracaso, entonces, llama a tu puerta y te invita a mirar hacia atrás no le des entrada, lucha, mira hacia delante, no te rindas.
Por eso, decídete a luchar sin tregua, porque, en verdad, cuando todo empeora, el que es valiente no se rinde. ¡LUCHA!

Vitaminas

¿Cuántas veces pronunciamos, escuchamos de otras personas, de la radio y televisión o leemos en periódicos, revistas y propaganda esta palabra?
De verdad este vocablo forma parte de nuestro transcurrir cotidiano, su uso repetido y constante hace que el término “vitaminas”se nos haga tan familiar que acaba por darnos la sensación que sabemos mucho, mucho, o que lo sabemos todo acerca de ellas. Las relacionamos con nuestra y con la ajena salud. Con la belleza. Con el crecimiento de los niños y con el retardo del envejecimiento, la conservación de la memoria, resistencia al cansancio. Probablemente usted podrá añadir a esta lista alguna cosita más.
Está generalizada la creencia que el consumo de vitaminas puede ser ilimitado; ingerir más de sus comprimidos, gotas o cápsulas nos otorgaría mayores beneficios y esto en realidad puede significar, en casos extremos, daño para la salud y perjuicio para el bolsillo. Usted podría estar comprando e ingiriendo un producto de alto costo que no necesita y por ello no lo beneficia y hasta su hígado podría preguntarle ¿Más de lo mismo?
Como esto no ocurre en Rucamabhida sino aquí y ahora Chocherías buscó información responsable y no comercialmente interesada en venderle y prefirió un artículo de Selecciones del Reader’s Digest, edición noviembre de 1992 y que ocupa cinco páginas de la revista, apretadas de información estrictamente científica. De ellas extractamos una básica y resumida información tal como “Se han identificado hasta la fecha 13 vitaminas esenciales para las reacciones químicas que protegen a las células y convierten los alimentos en energía y tejido vivo” “La mayoría deben ingerirse, la vitamina A se sintetiza en la piel por efecto de los rayos solares y la vitamina K, la biotina y el ácido pantoténico son elaborados por la flora intestinal”
Comentario nuestro: Suele ocurrir que en lo que leemos una palabra sea eje central de lo dicho y por desconocimiento u olvido de su significado exacto pierde fuerza el pensamiento o la información que recibimos. En el caso de la vitamina A sintetizar es componer un todo con la unión de sus partes por efecto de los rayos solares; las partes las suministra nuestra alimentación. En lenguaje sencillo y directo el sol nos ayuda a fabricar vitamina A
Volvemos al Reader’s. “Una importante corriente de investigadores asegura que la dieta normal aporta todas las vitaminas necesarias y algunos de ellos manifiestan que el uso de complementos vitamínicos solo sirven para encarecer la orina”
El artículo no intenta dar a entender que las vitaminas son innecesarias ya que en su comienzo citó el número de las esenciales agregando que protegen las células y convierten los alimentos en energía y tejido vivo, el asunto es no tomar y tomar complementos de lo que ya tenemos en la alimentación normal.
Investigaciones realizadas a fines de los ochenta recibieron unánime respeto por los esfuerzos hechos para esclarecer las funciones de las vitaminas como escudo contra las enfermedades. Está establecida a firme la capacidad de diversas vitaminas en la prevención de algunos tipos de cáncer, intervención en la coagulación sanguínea, en la pérdida de calcio en los huesos, en la aparición de cataratas, combatir el daño que causan células oxidadas y la lista se prolonga. Queda un mundo por investigar y se está haciendo.
Quienes ingieren complementos vitamínicos por propia decisión se exponen a dañar su hígado. Nutriólogos y médicos coinciden en que las necesidades básicas se satisfacen con una dieta rica en verduras y frutas, más pan, arroz, cereales, leche, yogur, queso, carne, pescado nueces, frijoles secos.
Antes de usar complementos consulte a quienes están interesados y capacitados en cuidar su salud.